En un encuentro caracterizado por la intensidad táctica, el Atlético de Madrid fue ganando terreno paulatinamente hasta adueñarse por completo del ritmo del juego, aunque la falta de contundencia impidió que ese dominio se tradujera en goles durante una primera mitad con escasas ocasiones de peligro.
Por su parte, el Real Madrid se marchó al descanso reclamando dos posibles expulsiones en las filas rivales. A nivel futbolístico, los dirigidos por Mourinho intentaron responder mediante remates desde fuera del área y chispazos de Vinícius, pero sufrieron para generar juego colectivo debido a la desconexión casi total de Jude Bellingham y Kylian Mbappé en el frente de ataque.
El desarrollo del derbi dio un giro drástico tras el paso por vestuarios. Una sujeción de Huijsen sobre Giuliano dentro del área obligó a la intervención del VAR, desencadenando la expulsión con tarjeta roja directa para el defensor central y dejando al conjunto visitante con diez jugadores en cancha.
Alejandro Grimaldo asumió la responsabilidad desde los doce pasos y no perdonó, ejecutando un penalti impecable que abrió el marcador. La anotación desató el entusiasmo en el estadio rojiblanco, preparando el escenario para que Jonathan David encarrilara definitivamente una victoria memorable.
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